Los tres cochinitos: una casa para todos
En un claro del bosque vivían tres hermanos cochinitos. Uno hizo su casita con paja; otro, con madera. El tercero colocó sus ladrillos despacito, uno por uno.
—Cuando termine, los invito a merendar —dijo sonriendo.
Una tarde llegó el lobo a la casa de paja.
—¡Soplaré y soplaré! —anunció. Infló los cachetes y… ¡fuuu! La paja salió volando. El cochinito corrió hasta la casa de madera. Su hermano abrió enseguida.
—¡Pasa, aquí estoy!
El lobo siguió el sendero y sopló frente a la casa de madera. ¡Crac, crac! Las tablas comenzaron a soltarse. Los dos hermanos salieron corriendo hacia la casita de ladrillos. El tercer cochinito los vio llegar y abrió la puerta de par en par.
—¡Soplaré y soplaré! —repitió el lobo. Sopló una vez. Sopló dos. ¡Hasta se le arrugó la nariz! Pero la casa de ladrillos no se movió. Cansado, el lobo se marchó por el bosque. Dentro, los tres hermanos se abrazaron aliviados.
A la mañana siguiente, los cochinitos se pusieron a trabajar juntos. Uno llevaba ladrillos, otro extendía la mezcla y otro levantaba la pared.
—¡Ahora sí hay manos para todo! —dijeron. Al caer la tarde, compartieron pan tibio y planearon su próximo hogar.
Fin
Para recordar
Con paciencia y ayuda, podemos construir cosas fuertes y cuidar de quienes queremos.