Bruno y el bosque de la energía
Bruno y Milo iban a construir una cabaña en el bosque. Llevaban una tela, una cuerda y muchas ganas de jugar.
—¡Tendrá una ventana redonda! —dijo Bruno. Antes de salir, prepararon la merienda. Milo puso pan, fruta y agua en la cesta. Bruno añadió queso.
—¡Ahora sí estamos listos!
Entre dos árboles encontraron el lugar perfecto. Extendieron la tela, ataron una punta y levantaron la otra. Pero la cuerda se soltó. ¡Plaf! La tela cayó sobre la cabeza de Bruno. Milo soltó una carcajada. Debajo de la tela se oyó otra.
—¡Nuestra cabaña parece un sombrero! —dijo Bruno.
Lo intentaron otra vez. Bruno estiró la cuerda, pero su barriga hizo: —¡Grrrr!
—¿Hay un oso por aquí? —preguntó Milo.
—Sí. ¡Y tiene hambre! Milo señaló la cesta. Bruno miró la cabaña a medio hacer. Quería terminarla enseguida. Después miró su merienda.
—Primero comemos. La cabaña puede esperar.
Se sentaron a la sombra. Bruno comió su pan con queso, probó la fruta y bebió agua.
—Podemos sujetar la tela a esa rama bajita —dijo, señalándola. Milo miró hacia arriba.
—¡Así llegamos los dos! Terminaron la merienda tranquilamente. Guardaron los restos en la cesta y volvieron a su construcción.
Esta vez, Milo sostuvo la tela mientras Bruno ataba la cuerda. ¡La cabaña quedó en pie! Entraron a gatas y abrieron una ventana entre los pliegues.
—Falta algo —dijo Bruno. Colocó la cesta junto a la entrada.
—Un sitio para nuestra próxima merienda. Milo se acomodó a su lado.
—¡Y para descansar juntos!
Fin
Para recordar
Hacer una pausa para comer y beber agua también es parte de cuidarnos.